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Profecía dada a Raymond Aguilera el miércoles 10 de junio de 1992 a las 2:01
AM en lenguas y Español.
¿Por qué?
¿Por qué? ¿Por qué las cosas que quieren son más importantes que su Dios? El
Dios del Cielo, del Mundo, de las Estrellas, de todo lo que es y que va a ser.
La gente del Mundo va a despertar un día y ya será demasiado tarde,
pues el demonio va a venir y los va a devorar empezando por la cabeza. Pues no
me escucharon con sus oídos. ¡El día del que les hablé a sus Padres y a los
Padres de sus Padres hace muchos, muchos, muchos años, ha empezado!
¡Qué
pena! ¡Qué pena! Piensan más en sus posesiones, su casa, su carro, su
novio, su esposo, su esposa, sus hijos, sus hijas más que en su Dios. ¡Qué
pena!
Lo
estoy diciendo con el amor de Mi Corazón, en Mis Labios. Lo estoy diciendo de
una forma que puedan entender. Con el amor de Mi Corazón, los amo con Mi Hijo
Jesús y el Espíritu Santo. ¡Escúchenme! Este es su Padre. Lo estoy diciendo
con el amor que tuve en el momento de hacerlos, cuando cree el Mundo, las
Estrellas y todo lo que pueden ver y tocar, pero el momento está aquí. Sé que
no Me creen, sé que no le van a creer a Raymond. Sé que su corazón endurecido
es como una roca. La dureza de la Roca en su Corazón los va a llevar al sitio
que hice para el demonio.
Está
aquí. Es todo lo que puedo decir. Pues les he dicho por años y años y años y
no están escuchando. No Me están buscando. Están poniendo palabras muy
hermosas en sus labios pero su corazón es como una roca. ¡Qué pena! pues voy a
limpiar todo aquello que sea sucio.
Este
es su Padre diciendo Palabras con Amor, pues soy la Palabra que lo hizo todo, el
Mundo y las Estrellas. Voy a decirle a Mi Hijo Jesús que limpie todo sin dejar
nada. Lo voy a decir una vez más. No dejar nada que sea sucio. Lo que tengo es
Limpio y Recto.
No
importa si creen que su Pastor puede salvarlos o el ángel al cual le Oran, o su
madre, o su padre, o su dinero, o su carro, o su casa. Le voy a decir a Mi Hijo,
solo lo que Él quiera, que sea Limpio, que entre por las Puertas del
Cielo, pues Mi Hijo es la Ley y Él hace lo que le digo.
Está
es la forma en que los hijos deben ser con sus Padres. Esa es la forma en que el
Padre es con el Su Hijo, Cristo. Los Dos son Uno en Mente y en Espíritu. Mi
Hijo murió por ustedes y todavía no cambian su corazón. Tantos años han
pasado y todavía no cambian su mente y su espíritu. Todo lo que piensan es en
dinero y lo que puedan conseguir. Lo que van a conseguir es un sitio con el
demonio, su dios. No esperaré más, pues ya les he dado todas las oportunidades
que necesitan para ir al Cielo Conmigo. Los Santos que Me están buscando vendrán
Conmigo por todo el tiempo que haya tiempo, pues les he dado Mi Palabra. “Que
si me buscan, los salvaré.”
El
resto, me lastima el corazón pues voy a perderlos. Pues les di la oportunidad y
corrieron tras su dios el demonio y ellos creen que creen tanto. Se van a
sorprender pues el día llega en que voy a cerrar el Libro de la vida.
Entonces Mi Hijo los llamará y les preguntará: “ ¿Qué has hecho para ayudar a Mi
Padre a Limpiar el Mundo?” Y van a tener que contestar pues Él lee su Corazón,
su Mente y su Espíritu. Y lo que Él diga lo van a tener que hacer. Si Él
dice que no pueden ir al Cielo, no pueden ir. ¡Eso es todo lo que es! Esa va a
ser la forma en que va a suceder.
Este
es su Dios, el Padre del Cielo, de todo lo que es y va a ser. Ya estoy cansado y
con lágrimas en Mis Ojos. El momento ya está aquí en que el Libro se cerrará
en el Mundo. No les voy a decir la fecha, pero está allí, enfrente de sus
narices. Eso es todo lo que su Padre les puede decir con Mi Raymundo en está
fecha. Pero miren, tendrán que abrir sus oídos y sus ojos pues Raymundo no los
puede ayudar.
Nadie
los puede ayudar excepto Cristo, el Espíritu Santo y Yo, su Padre. Recuerden
eso, pues Mi hijo Raymond es solo Mi Palabra. Su Dios es Cristo, el Espíritu
Santo y su Padre. ¿Me escuchan? Eso es todo lo que les voy a decir con mucha
alegría. Este es su Padre. Este es su Padre con la Palabra Recta. ¡Escúchenme!
. ¡Escúchenme! . ¡Escúchenme!.
el
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