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Profecía dada a Raymond Aguilera el 1 de Octubre de 1992 a las 9:26 AM. En Español.
¿Porqué? ¿Porqué te preocupas,
Raymundo? No te he dicho muchas veces que no te preocupes por el agua de atrás
de la casa, de todo lo que te estoy diciendo, de todo lo que tienes que hacer
por tu Dios, el Dios del Cielo, del Mundo, de Mi Hijo, y del Espíritu Santo.
Todo está en Mis Manos y todo va a suceder como te digo. No te preocupes por
los pastores, y de todos los que creen que conocen la Biblia. No te preocupes de
las cartas que te envían. Pues te dicen que eres Malo. No pienses en esas cosas
pues no es tu Palabra. Es Mi Palabra.
Yo lo corregiré todo, tu no puedes
corregir nada. Haz solo lo que te digo con el Espíritu de tu Corazón. Sé que
tienes lágrimas en tu corazón pues estás asustado. Todo tu sufrimiento es la
Manera del Mundo. Tienes que pensar en la Manera de Dios. La Manera del Espíritu
de tu Dios. Quien lo hizo todo, las Estrellas, el Cielo, con Mi Hijo Jesucristo,
con el Espíritu Santo. Tengo la Fuerza de cambiar todo lo que quiero. Tu no
puedes hacer nada.
Qué
pena que te preocupes, pero ese es la manera del mundo. Sé que querrán
devorarte. Sé que algunos piensan en hacerte daño. Sé que te preocupas de lo
que escuchas, de lo que te dicen, pero tienes que pararte encima de la Roca,
encima de Mi Hijo. El Espíritu Santo te protegerá pues nadie puede detener la
Palabra de Dios. Hazte fuerte, Raymundo.
No pueden hacer más que gritar. Pues si
levantan su mano, Yo levantaré la Mía y nadie puede detener Mi Mano. Pues los
detendré. Y haré lo que se tenga que hacer, pues nada puede parar Mi Palabras.
No te preocupes. Júntate con tus amigos que creen. Con tus amigos que tienen a
Dios en sus corazones y no sus corazones en la iglesia del hombre. Escucha lo
que te estoy diciendo, pues hay muchas Iglesias y hay muchas palabras.
Tu
Dios del Cielo, del Mundo, de todo lo que hay con Mi Hijo, Jesucristo y el Espíritu
Santo, TIENE SOLO UNA PALABRA. ¡Recuérdalo! Pues el hombre cambia la
Palabra para que dega lo que quiere que diga. Piensa mucho de sí mismo, pero lo
corregiré con Mi Pesada Mano. No te preocupes de estas cosas, pues no puedes
hacer nada. Lo único que puedes hacer es esconderte en Mi Brazos.
Te protegeré. Te protegeré como si fueras
Mi Bebé, Mi Cordero, como Mi Semilla. Te protegeré, pues soy tu Padre y eres
Mi hijo. Eres pequeño, pero tienes la Fuerza de tu Dios. Pues en tus manos
tienes la Palabra de tu Dios. Tienes toda la Fuerza de Mis Ángeles pues te están
protegiendo con la Fuerza de tu Dios. Pues la Palabra tiene la Fuerza de todo lo
que ha sido, de todo lo que es y va a ser.
Te debe preocupar es por gente que viene.
Que tu Dios no les haga daño, pues si vienen contra ti, vienen contra tu Dios y
tu Dios te va a proteger. Preocúpate por ellos, pues tienen la manera del
demonio, y todo lo que es sucio, todo lo que es malo.
Tu Dios quiere todo lo que es limpio.
Quiero que ores con todo tu corazón, con todo tu espíritu, con toda tu mente a
tu Dios del Cielo, del Mundo, tu Padre, el Hijo Jesús y el Espíritu Santo.
Quiero que depongas todo lo que tienes, para confiar en Él, pues con Él te
puedes salvar. El hombre no puede hacer nada. No puede siquiera salvarse.
¿Me
estás escuchando con tus oídos? Te amo con todo Mi Corazón y no voy a
permitirle a nadie que te golpee. Pues eres Mío y lo que es Mío lo protejo. ¡No
te preocupes! ¿Me escuchas, Raymundo? Abre tu corazón, escucha las Palabras
que te estoy diciendo. Implementa todas las Palabras en tu corazón. Sé que es
difícil poner en práctica cosas como estas pues tienes el temor del hombre.
Te
dije hace años que quería usarte y Me dijiste que sí. Que Me pertenecías,
que Yo era tuyo. Ha llegado el día en que te voy a usar con la Fuerza de Dios.
Sé lo que vas a hacer antes de que lo hagas y sé que nunca te irás. Pues sé
lo que tienes en tu corazón.
Tu
Cuerpo tiene miedo, pero el espíritu tiene hambre de tu Dios. Tiene la Fuerza
de Dios. Estarás bien, Raymundo. Pues tienes el Amor de Dios. Tienes el Amor de
Cristo, tu Rey de Reyes. Tienes el Amor del Espíritu Santo. Tienes el Amor de
tu Dios, el Padre. Te protegeré hijo Mío. Te protegeré. Párate encima de la
Roca de Mi Hijo y no te muevas a la izquierda ni a la derecha, hacia delante o
hacia atrás. Si te quieren tumbar, abraza la Roca y no te muevas. Pues ahí
estoy contigo.
¿Me estás escuchando, Raymundo? ¿Me estás
escuchando? No dices nada... ¡Mira! Raymundo, vas a hacer y vas a ver cosas que
la gente de este mundo no te va a creer. Pues van a ser milagros, pero van a ser
cosas de Dios. Tienes que hacerte fuerte. Pues el día se acerca en que voy a
cerrar este Mundo. Pues voy a enviar el demonio al Abismo con todo lo que es
suyo, todo lo que es maligno, todo lo que es del demonio va a ir al Abismo.
Y los Santos que Me aman, las Ovejas tienen
que escuchar la Palabra de Dios. Sé que harás lo que te digo. Pues ya sé lo
que va a pasar, pero sé en este momento que no sabes que hacer. Pero Raymundo,
todo saldrá bien. Recuerda, pararte encima de la Roca y no moverte. Pues nadie
puede quitarte de la Roca. Pues Mi Mano, Mis Ángeles, Mi Hijo y el Espíritu
Santo están a tu alrededor. Pues lo que digo con Mi Palabra nadie lo puede
cambiar.
Mi Pequeño, Mi Amado, te digo estás cosas
con el amor de Mi Corazón. Pues eres Mi Amado. Ahora, quiero que te levantes y
arranques tu computador. Pues tienes que trabajar. Tienes que enviar Mi Palabra.
Apúrate Mi Amado. Levántate y empieza.
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