435.- Profecía dada a Raymond Aguilera el 17 de Abril de 1994 a
las 7:30 PM de tiempo Canadiense. En Inglés.
Oh, Viña Mía. Oh Viña Mía. Oh Viña Mía. Te voy a podar. Voy a
podar tus ramas. Las voy a podar hasta que todo la maldad, toda la inequidad se
vayan. Los voy a exprimir hasta que duela, Mis Amados, Mis Amados. ¿Se casarían
Conmigo? ¿Se casarían Conmigo? Dolores de parto, “Tomás, Tomás, Tomás.”
Entonces
tuve la visión de una Campana sonando.
Visión:
El Señor me dijo, “Empieza a
orar y no te detengas hasta que te diga. Párate en medio.”
Entonces
de pronto Mi voz volvió y mi lengua de oración empezó a orar pero mi cuerpo
fue dejado agotado. Todo sucedía mientras estaba en el servicio de la Iglesia
de la Confraternidad de la Viña, en el suburbio de Toronto, en un pueblo
llamado Mississauga.
El
Señor dijo, “No tomes parte en el servicio, solo quédate allí e
intercede hasta que te diga que te detengas. Eres parte de la protección de
oración y no interfieras con nada de lo que está sucediendo.”
Así
que oré por tres horas y media hasta las 11 PM., al final del Servicio nocturno
de la iglesia ese Domingo.
Cerca
de quince minutos antes de que el servicio de la iglesia terminara, el Señor
dijo, “Tu intercesión ha terminado. Puedes irte a casa.”
Para
este momento yo ya estaba extenuado y Mi Hermano Cristiano me recordó la unción
que teníamos que hacer. Realmente no me sentía con ganas de hacerlo, pues
estaba muy cansado, pero sé que me sentiría culpable si no la hacía. Así que
encontramos una pequeña tienda y compramos el aceite a eso de la 1:30 de la mañana.
Condujimos alrededor del estacionamiento y parábamos cada veinte o treinta pies
y vertíamos un poco de aceite en el pavimento. Luego orábamos al Señor que
destinará Ángeles guerreros y de servicio para la protección de cada lugar
donde se puso el aceite hasta que completamos un círculo completo alrededor de
la edificación de la iglesia y del complejo de oficinas.
La
Palabra de nuestro Hermano Cristiano en casa fue que teníamos que ungir también
una zona alta y el único lugar alto cerca de nosotros era nuestro cuarto de
Hotel, pues estábamos en el último piso. Así que nos ungimos mutuamente,
nuestro cuarto, puertas y nos retiramos a dormir algunas horas, pues teníamos
que salir a las cuatro de la mañana.
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