899.- Profecía dada a Raymond Aguilera el 24 de Abril de 1996 a
las 8:15 AM.
Hijos
Míos, Hijos Míos, tengan cuidado, pues hay una guerra ante ustedes, una guerra
que no podrán comprender. Una guerra que matará a muchos, que matará a su
esposo, su esposa, su hijo o su hija. Las lágrimas del mundo fluirán como un
poderoso río a través de la tierra, a través de las montañas, a través del
aire. Estas gotas de lluvia de lágrimas caerán en Mi Amado. Ténganlo
presente, Mis Hijos, ¡Ténganlo presente! Pues muy pronto ocurrirá que estas
gotas de lluvia corran como un poderoso río, pero recuerden, no importa qué
suceda, su Padre Jehová, su Rey de Reyes, Jesucristo de Nazaret y el Espíritu
Santo están ahí.
Las
profecías que se dieron hace muchos, muchos, muchos años se cumplirán en los
años que vienen. Muchos verán que se cumplirá el río de lágrimas, el flujo
de sangre. Pues la maldad del mundo y la venganza de Dios han llegado, a un
punto en el tiempo, donde Dios implementará Su ira a través de la guerra, a
través de la pestilencia. Se lavará todo lo que necesita ser lavado.
Pero
Hijos Míos, los amo y los necesito en sus rodillas orando. ¿Recuerdan los versículos
del Libro de Mateo, donde dice que el mundo sería borrado completamente, si no
fuera por los elegidos, pues su Dios Jehová recuerda a los elegidos, los santos
y con sus Poderosas Manos detuvieron la
destrucción del mundo.
Quiero
que tomen un minuto y quiero que
oren. Quiero que tomen un poco de tiempo y miren en la Biblia y estudien acerca
de las guerras que han sucedido antes. Quiero que estudien la PALABRA
“GUERRA.” Quiero que esto se les convierta en una realidad en su espíritu,
en su mente, pues hacia esto es hacia donde se están dirigiendo.
Sin
embargo el demonio a introducido la doctrina de bendíceme, bendíceme, bendíceme
en la iglesia hasta el punto que los ha enceguecido de la realidad de la ira de
Dios, la venganza de Dios sobre los malvados. Vean en el Antiguo Testamento, cómo
el Señor corrigió las cosas a través de guerra, a través de pestilencia , a
través de desobediencia.
La
PALABRA que les estoy diciendo es cruda. Algunos de ustedes no quieren
escucharla, pero su Padre del Cielo no miente. Les dice la verdad, todo el
tiempo, recto, directo y preciso. Si les digo que LOS AMO, quiere decir que ¡LOS
AMO!, si les digo que los corregiré, ¡LOS CORREGIRÉ! Si les digo acerca de la
ira de Dios, la ¡IRA DE DIOS SUCEDERÁ! Estas Palabras son las Palabras de
AMOR. Estas son las Palabras de Mi Protección hacia ustedes, a través de la
misma Palabra. Aunque las Palabras sean crudas, directas y precisas. Esté hablándole
a al liderazgo que se ha extraviado o esté diciéndoles a ustedes, directa y
personalmente, mirándolos a los Ojos, Cara a cara. Las cosas que se avecinan
son CRUDAS. Verán muerte. Verán hambre. Verán cosas que no han visto nunca y
no querrán ver nuevamente. Como mencioné en otra profecía, la maldad de este
mundo es la peor que ha existido desde el principio del tiempo y de forma
sostenida se está haciendo cada día peor.
Hay
algunos, de los que voy a salvar, que aún no han nacido. Hay algunos que
afirman haber nacido de nuevo que no lo han hecho, que hablan con orgullo, que
hablan con falacia. Y están estos, la mayoría silenciosa, que se sientan,
escuchan y miran y están preparados, que oran, que se arrepienten, que hacen
las cosas simples de Dios con el amor de Dios, de quienes sus labios no dicen
“Soy salvo”, porque les da miedo que puedan estar tomando una decisión por
Dios, pues esto es UNICAMENTE LA DECISIÓN DE DIOS. ¿Recuerdan los versículos
de la Biblia donde un hombre dijo, “Ayuno y ayuno, miren a ese hombre allá,
él es pecador, pero yo soy un seguidor del Señor. Entonces el hombre que él
señaló, golpeándose el pecho y orando y orando y dijo, no soy digno, soy
pecador, no soy bueno.” Pero estaba enfocado, pues sabía que la decisión del
Cielo pertenece al Cielo. Todo lo que pido es obediencia. Ama a tu Padre,
primero. Ama a tu prójimo como a ti mismo, segundo. Haz lo mejor que puedas con
lo que tienes, Y Yo me encargaré del resto. Pero tienes que arrepentirte de tus
pecados, tienes que arrepentirte.
Esta
guerra, esta catástrofe que está delante de ustedes, es muy real. Miren en el
diccionario, miren la palabra “GUERRA.” Miren en su enciclopedia las cosas
que pasan en la guerra. La razón por la cual les pido que miren el diccionario
y en las enciclopedias es porque creen más en libros seculares que lo que está
en la Biblia. Así que los envió allá a estudiar esa palabra, “GUERRA”,
pues algunos de ustedes no creen la Biblia. Pero lo que está en la Biblia es más
verdad que lo que leen en los periódicos, que lo que ven en la televisión.
Pues
la Palabra de Dios es directa y precisa, aunque a veces sea difícil de entender
y quieren aplicarle sus principios mundanos a la Palabra de Dios. Pero Dios no
es democrático. Dios es Rey, Rey de Reyes, con el Padre, con el Poder del Espíritu
Santo. No pueden juzgar lo que leen en la Biblia con principios democráticos.
Pues soy el Jefe y lo que digo va, les guste o no. Suena duro, suena áspero,
pero tienen que recordar a Jehová Dios, quien hace esa afirmación, los ama más
allá de su comprensión de amor, un amor sin límites.
Que
a veces no comprendan, por qué ciertas cosas malas suceden. Dicen, “Dios me
ama entonces ¿Por qué tiene que suceder esto?”. Algunas cosas suceden, pues
fueron profetizadas, debido a la maldad del mundo. Yo sabía hace muchos,
muchos, muchos miles de años, qué iba a suceder. Siempre he alertado al
Cuerpo, el Cuerpo siempre se ha apartado y ha escuchado las cosas del mundo y
muchas veces han pagado las consecuencias de haber desobedecido a Dios.
Así
que escuchen estas Palabras con el amor de su corazón, con el amor en su espíritu,
por su Padre, Jehová, Jesucristo de Nazaret, su Rey d Reyes y el Espíritu
Santo, pues no somos su enemigo. Somos el Creador. Somos el Hacedor, el
Interruptor del universo, hoy, ayer, mañana, por siempre. ¡Recuérdenlo!
Decimos estas Palabras con el amor del amor.
Recuerden
el río de lágrimas que va a fluir a través del planeta, desde la montaña más
alta hasta el valle más bajo. Pónganle atención a mi advertencia, estudien la
Palabra “Guerra”. Pues los está mirando en la cara, aunque sus hermanos y
hermanas no quieran escucharlo, ¡DÍGANLES!
Que Dios, Jehová, Jesucristo de Nazaret y el Espíritu Santo LES
ADVIERTE EN ESTE MOMENTO, este día, acerca de la Palabra “GUERRA”. Hasta
que hablemos nuevamente con el AMOR y el PODER
de Jehová, Jesucristo y el Espíritu Santo diciéndoles que LOS AMAMOS más
allá de la medida. Sean buenos entre ustedes, pues se necesitan en TODAS LAS
COSAS y oren y oren y oren y Comulguen diariamente. ¡Así sea! ¡Así sea! ¡Así
sea! (Fin)
Comentarios:
Qué
profecía tan poderosa, pues me dejo borracho, recostado en la cama, con la
habitación dando vueltas. No me podía mover o tenía miedo de salirme de la
cama, pues sentía que me caería y me heriría. El Poder del Espíritu Santo me
dejo mareado como si estuviera en el medio de un remolino de viento.
Algo
más extraño sucedió esta mañana durante una hora de mareo y miedo. El teléfono
sonó en medio del suceso. Me estiré y contesté lo mejor que pude. Era mi
hermano Ted. Estaba llamando desde la casa de mis padres, ellos viven en
Vacaville, California, que queda como a de 50 millas de mi casa. Lo extraño del
incidente era la historia que Ted me iba a contar. Sucedió al mismo tiempo que
estaba terminado de recibir la profecía anterior.
La
historia es como sigue. Mi madre habló por teléfono con mi hermana Cristina,
quien vive a 50 millas en otra ciudad. Luego de hablar con Cristina, mi hermano
Gilbert la llamó desde Oakland, California que queda como a 70 millas. Bien,
mientras mi mamá charlaba con mi hermano Gilbert, escuchó a mi hermana
Cristina, llamándola desde afuera de la casa y mi hermano Gilbert también la
escuchó, por el teléfono y le preguntó a mi madre, qué hacía Cristina allí.
Entonces mi madre fue a abrir la puerta para dejarla entrar, pero nadie estaba
allí. Entonces recordó que acababa de hablar con ella hacia diez minutos por
teléfono, y no era posible que hubiera alcanzado a llegar en diez minutos. Fue
una voz suficientemente audible para que Gilbert la escuchara, pero por teléfono.
Mi madre nos ha dicho varias veces que escucha mi voz y la voz de mis hermanos y
hermanas llamándola, pero esta era la primera vez que alguien más de la
familia lo había escuchado. Este ha sido un día muy extraño y este mareo duró
unas tres horas, luego que me levanté. (Fin)
el
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