Grabación de sonido de la Profecía 1894, Esta grabación se hizo en el momento que el Señor me hablaba, como las otras grabaciones que se han puesto en la página, “http://profecia.org”.  Para escucharlo, se recomienda leerlo mientras se escucha. ( En Inglés)

1894.- Profecía dada a Raymond Aguilera el 4 de diciembre del 2006 a las 2:36 AM.

Sí, Raymundo, ¡aquí viene el clima! Va a cambiar rápidamente. Algunas de estas cosa vendrá muy lentamente, otras ocurrirán muy rápido. Los océanos se van a subir y bajar, van a azotar la tierra con tanta fuerzas que van a matar gente. La tierra va a temblar, los edificios van a caerse, la gente va a morir. Estas perturbaciones van a ser causadas por el mundo Espiritual. Es parte del acto de limpieza. Algunos sitios se van a poner fríos. Otros lugares se van a tornar calientes. Los viejos y los jóvenes van a sufrir. Van a haber, fallas en la energía en todo el mundo, tan fuertes que van a sobresaltar a la gente.

Algunas de las cosas que van a suceder, van a ser causadas por el hombre. Los precios del petróleo, la capacidad de conseguir petróleo va a ser manipulada por cierta gente. A estos radicales no les importa la vida. Les importan ciertos principios en su religión. No les importa a quién hieren, a quién matan. Pero el clima va a cambiar. Dolores de parto, Raymundo, ¡dolores de parto! Entiendo que algunos el este mundo creen que pueden tener todo bajo control, tomando las cosas en sus propias manos. Creen que son astutos. Creen que están trabajando en secreto. Puede que no sea creíble, pero el Señor Jesucristo, Jehová Dios, el Espíritu Santo permite que pasen ciertas cosas. Todo es parte del plan. Lo que está mal caerá. Lo que está anunciado en la Biblia, ocurrirá, al pié de la letra.

La gente necesita leer la Biblia para tener idea del cambio de los tiempos, del cambio del clima, del cambio y del demonio que está frente al planeta. Va a haber mucha confusión. La gente no va a saber que hacer. ¡Cómo hacerlo! Mucho miedo, mucha furia, mucha frustración, es por esto que el Cuerpo de Cristo tiene que estar agrupado, haciéndose fuertes, ayudándose unos a otros, dejen de pelear, reñir, señalarse con el dedo. Tienen que agruparse en Amor.

Es difícil, pues los líderes no le han mostrado al Cuerpo de Cristo que tiene que llevarse bien. Los líderes de la iglesia del hombre luchan entre ellos mismos. Algunas religiones están siendo destrozadas por la homosexualidad, algunas por líderes seduciendo a sus miembros. Algunos robando a sus miembros usando sus ideas de, “lo que pides - lo consigues”. Creen que van a encontrar felicidad en el Cielo con dinero. Creen que son tan astutos, tan magníficos. Algunos nunca verán lo escrito en la pared hasta que el demonio los esté ahogando hasta el punto que se les esté saliendo los ojos y su lengua les cuelgue por fuera con el aliento de dinero en sus bocas. ¡Son tantos estos pastores! ¡son tantos! Creen que están por encima de todo porque pronuncian el Nombre de Jesús y que no serán juzgados. ¡Así sea! ¡Así sea!

Que despertar van a tener cuando vean al Señor llegando entre las nubes. La parte mala es la gran cantidad de gente que serán miles, que caerán al abismo con sus pastores carismáticos, que están tan ciegos, tan sordos. La Biblia lo anuncia. El ciego guiando a otro ciego. Esta gente, esta pobre gente siguiendo al hombre, en lugar de seguir a Jesucristo de Nazaret, poniendo al hombre en el trono, en lugar de postrarse ante los Pies del Señor Jesucristo de Nazaret. Le dan ayuda financiera a estas mega-iglesias que son sordas, ciegas y mudas, teniendo a los seguidores de la Verdadera Iglesia, muriendo de hambre, apenas sobreviviendo. El hombre es tan tonto y aún así se cree tan inteligente. Legalista y estúpido hasta el mismo final. ¡Qué pena! ¡Qué pena! ¡Así sea! ¡Así sea, por los perdidos!

Recuerden, Hijos Míos. Lean la Biblia, oren, oren, Comulguen todos los días. Busquen a sus hermanos y hermanas, Ámense, ayúdense pues el fin está ante ustedes. El Señor escucha las plegarias hechas con el corazón sincero, como un niño, como el niño inocente que solo tiene un Maestro, un Pastor. Su Nombre es Jesucristo de Nazaret. Con el Poder del Espíritu Santo, Él protegerá, guiará, salvará a Sus Amados. Esto es recto. Es sencillo. Es preciso. La Salvación está a la vuelta de la esquina. Adelántense y tomen el Tren. Escuchen las ruedas rechinando sobre los rieles, cuando el Tren sale para el Cielo con el Grandioso Motor de Jesucristo de Nazaret y el Espíritu Santo, que es el fogón. Entre los Dos, todos irán en este viaje hasta el Cielo a los Brazos del Padre Jehová. Escuchen el silbato, escuchen el Motor, miren por las ventanas, vean al mundo cambiar. ¡Así sea! ¡Así sea! ¡Así sea! (fin)


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